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martes, 28 de abril de 2020

Radiofrecuencias. Clasificación.


Tenemos aquí un tema súper interesante ya que es una tecnología novedosa y versátil. La radiofrecuencia es un tipo de onda electromagnética capaz de viajar a través del vacío y que consta de carga eléctrica y magnética. El término radiofrecuencia se aplica a la porción del espectro electromagnético en el que se pueden generar ondas aplicando una corriente eléctrica y una alterna. Se mide en hercios (Hz.)

Un hercio representa un ciclo por cada segundo, entendiendo ciclo como la repetición de un suceso. Por ejemplo, el hercio se aplica en física a la medición de la cantidad de veces por un segundo que se repite una onda (ya sea sonora o electromagnética) o puede aplicarse también, entre otros usos, a las olas de mar que llegan a la playa por segundo o a las vibraciones de un sólido. La magnitud que mide el hercio se denomina frecuencia y es, en este sentido, la inversa del período. Un hercio es la frecuencia de una oscilación que sufre una partícula en un período de un segundo.

Por lo tanto, en cuanto a su efectividad y su penetrabilidad existe una relación en función de:

- frecuencia de la onda empleada

- composición del medio en donde actué

- sistema empleado (monopolar, bipolar, tripular,…)

- tiempo de aplicación

El objetivo de la radiofrecuencia es incrementar la temperatura de los tejidos para desencadenar una cascada de reacciones fisiológicos muy interesantes. De este modo se induce la aparición de una vasodilatación local y se estimula la formación de nuevo colágeno o neocolanogénesis.

Sobre el colágeno existen dos tipos de efectos:

- Contracción inmediata sobre el colágeno durante el tratamiento.

- Producción de nuevo colágeno como secundario (neocolanogénesis)

Así mismo, este calentamiento de los tejidos va a despertar el sistema inmunológico e incluso ponerlos en relativo riesgo para "obligarlos" a regenerar. No es solamente reafirmante. Hay más efectos.
Sabemos que: a mayor frecuencia menor penetración y a menor frecuencia mayor penetración. Esto no tiene que ver con la eficacia sino con el lugar al que queramos llegar; no es igual un brazo donde rápidamente me encuentro el húmero, que un abdomen dónde hay además tejido adiposo.

La Radiofrecuencias se clasifican por la polaridad:

Radiofrecuencia monopolar.

Hay que poner un electrodo al otro lado. Estos electrodos son planos y son más grandes que el electrodo de trabajo para aumentar la atracción y la concentración. Así el calentamiento es gradual. Se utilizan en fisioterapia y en post operatorios quirúrgicos tanto musculares como articulares. Vamos dejar, en este caso, la cirugía estética a un lado porque se queda en la piel. Cada tejido va a reaccionar de forma diferente a la temperatura. No siempre necesitan temperaturas elevadas.

Por último la radiofrecuencia monopolar puede ser capacitiva, donde el electrodo de trabajo lleva un aislamiento que lo hace un pelín más superficial y resistiva.

La radiofrecuencia capacitiva ejerce una acción en profundidad debido al efecto condensador y  conseguiremos diversos tipos de calentamiento y efectos en los tejidos sobre los que actuamos. No transmitimos corriente eléctrica alguna directa desde el electrodo activo o el pasivo.

La radiofrecuencia resistiva produce calentamiento debido al efecto Joule, los dos electrodos son metálicos y entre ambos circula corriente eléctrica, los tejidos con mayor resistencia al paso de la corriente se calentarán más, así pues ligamentos, tendones, piel, grasa y tejido óseo van a calentarse más con la técnica resistiva que con la capacitiva si se trabajara con idéntica potencia.
Radiofrecuencia bipolar. 

Radiofrecuencia Bipolar y Tripolar. Centauro Plus de Unión Láser
En el mismo cabezal de trabajo están los dos polos. Están muy juntos normalmente. pueden ser dos patitas planas, dos círculos planos, dos chapitas cuadradas…De una bipolar también salen las multipolares.
Este tipo de radiofrecuencia son las más superficiales pero muy interesantes en trabajos relacionados con la dermis papilar o en personas delgadas. Muy efectiva sobre todo en flacidez y en faciales donde hay que respetar los tejidos grasos. La cuestión no es solo calentar e inflamar, sino generar una agresión limitada en el tejido para que se defienda y produzca colágeno. La temperatura se tiene que generar en el interior de la piel por fricción molecular, no en el exterior. la potencia la conseguimos por la intensidad, más tiempo por centímetro cuadrado y siempre habrá zonas que no nos interese tocar por no perjudicar precisamente el tejido graso.
Radiofrecuencia Tripolar. Hebe, de Unión Láser
Entre las bipolares están las fraccionales que son las más superficiales. En una sesión podemos contraer poros por ejemplo.

Radiofrecuencia tripolar.

Es una modalidad que juega con la distancia de los polos. El acabado de los polos si son convexos o planos hará una selección de los tejidos. No sustituye a las anteriores pero es muy versátil porque me puedo adaptar muy bien a los tejidos.
Vemos por lo tanto que la función de las radiofrecuencias no es solamente reafirmante sino remodelante, relajante muscular, anticelulitica, antiarrugas, etcétera.

Y, hasta aquí, los tipos que podemos encontrar. No olvides seguir la clase que, como siempre, te incluyo a continuación.

Pilar Álvarez Palmeiro.





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