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lunes, 10 de junio de 2013

¿Desagradable? No, Gracias.

Hoy quiero empezar con un recuerdo emocionado para las dos mujeres salvajemente asesinadas en Bilbao, una de ellas, Jeny, había trabajado durante mucho tiempo en peluquería y estética. Descanse en paz. 

¿Cómo es posible, con la que está cayendo, que con relativa frecuencia nos atienda un vendedor desagradable? Me resulta incomprensible que habiendo tanta gente en el paro con ganas de trabajar, me encuentre una persona detrás de un mostrador apática y desagradable. No se merecen nuestro dinero. No se merecen trabajar de cara al público. 

Veréis, estamos preparando una fiesta sorpresa a una persona que lucha contra su quinto tumor maligno. Se me ocurrió que un regalo original sería condecorarle con la medalla al mérito por la vida y con mucha ilusión me fui a la Plaza Mayor, a buscar en las tiendas de objetos militares y allí había para todos los gustos. 

Me acerqué al mostrador para preguntar si las podía ver más cerca, ya que estaban en una vitrina en la pared de detrás del mostrador. El dependiente, un hombre de unos cincuenta años, estaba hablando con otra compañera y sin apenas hacerme caso me dijo que en la pared de enfrente, al lado de la puerta de entrada, estaban todas las medallas expuestas. Me giré y efectivamente, allí estaban, protegidas por un cristal. Algunas tenían texto pero yo no alcanzaba a leerlo, se lo dije al dependiente "eso es lo que hay, texto solo tienen dos y no sé lo que pone" ¿¿¿??  de verdad que me respondió así.

- Ya, pero, insistí, yo sí necesito saber lo que pone. 

-Por eso le digo que mire lo que tenemos, respondió sin acercarse, sin darme otra solución, y siguió hablando con su compañera.

Como es natural, me marché sin decir adiós y preguntándome cómo era posible que hubiera personas que amaran tan poco a su trabajo como para desprestigiarlo hasta ese punto. 

El cliente es el mayor patrimonio de un vendedor, hay que mimarlo, atenderlo con eficiencia y cortesía, hay que dedicarle nuestra jornada de trabajo por entero porque, es muy fácil perderlo y muy difícil recuperarlo. 

Esa misma tarde compré la medalla en otra tienda, la pude ver, tocar, elegir la tela que iba a poner, no sé, lo normal, ¿no?

Que tengáis una excelente semana laboral y personal. 




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