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lunes, 22 de abril de 2013

Vamos A Jugar



A ver en cuantas cuestiones estás de acuerdo conmigo.   Espero tus comentarios.   

- Yo sólo vendo los productos que me gustan     

Falso, es imposible ser objetiva si nos basamos exclusivamente en lo que a nosotros nos gusta. Entonces, ¿para qué sirve el gusto de los clientes?

- No me gusta vender en cabina porque le resto prestigio a mi trabajo.

Falso, el tratamiento de mantenimiento es un complemento directo del tuyo y si no le vendes al cliente lo que le conviene usar en su domicilio, otro profesional lo hará.

- No juzgo a los clientes por una primera impresión. 

Verdadero, un cliente tiene derecho a vestir como quiera, a llevar los complementos que le apetezcan e incluso, a ser introvertido o antipático, si es eso lo que le gusta y sin embargo, puede llegar a ser un excelente cliente, siempre que tú le trates como se merece en esa primera visita. No hagas juicios, simplemente acepta. 

- A mis clientes sólo les gustan los productos muy baratos. No entienden. 

Falso, te asombraría saber cuántos clientes tuyos tienen colección de cremas de marca en su cuarto de baño. Si te pone la excusa del precio para no comprar en tu salón, analiza los argumentos que empleas, quizá tengas que cambiar alguno hasta encontrar el que ella espera o desea escuchar. Cuando convencemos a los clientes, el precio queda en segunda o tercera posición.

- Lo que más me interesa es satisfacer las necesidades de mis clientes. 

Verdadero, esta actitud les fidelizará porque todos, como clientes, buscamos la sinceridad y el apoyo de quienes nos atienden. 

- Me gusta que los clientes esperen durante mucho rato antes de ser atendidos, eso da caché. 

Falso, el cliente puede llegar hasta sentirse humillado o perder los nervios si la espera es muy larga. El máximo tiempo de espera que la buena educación permite son diez minutos de cortesía, tenlo en cuenta. 

Provechosa semana para todos mis lectores. 

2 comentarios:

  1. Hola. Me ha encantado este post. Básicamente estoy de acuerdo con casi todo, pero hay algo en lo que coincido plenamente e incluso voy más allá. Lo de que me hagan esperar como clienta.

    No solo no da caché, sino que molesta mucho y da sensación de mala organización. Si no me puedes atender a esa hora ¿para qué me la das? En mi opinión más allá de diez minutos es indignante.

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  2. Yo también quiero recalcar una de las frases con la que estoy totalmente de acuerdo en que es falsa: "No me gusta vender en cabina porque le resto prestigio a mi trabajo". No se trata solo de que no reste prestigio, sino que vender un tratamiento para domicilio lo que hace es mejorar el resultado final. No es buena filosofía pensar "es que ya se ha gastado mucho, ¿cómo le voy a vender encima una crema más?", sino que considero mucho más acertada: "sí, se ha gastado un dinero, pues vamos a hacer todo posible porque tenga los mejores resultados". Y la mejor forma de tener esos resultados es con un mantenimiento en domicilio.

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