Buscar este blog

martes, 8 de junio de 2021


Cuando desmantelé mi casa, me horrorizaba  tener que encerrar los libros en caja y amontonarlos en un guardamuebles o en algún rincón de Nueva Visión. Decidí que tenían que seguir vivos y a mi vista, así que, instalé en mi despacho viejas estanterías que no recibían uso alguno y las llené de libros, incluso los armarios que contenían archivos obsoletos, todo fuera, mis libros necesitaban espacio para seguir vivos. 

Ahí dejo una pequeña selección de los cientos que componen mi biblioteca. Soy lectora desde la niñez y en esos objetos de papel, he encontrado aventuras, amores, conocimiento, sorpresas, sabiduría e incluso, en momentos muy especiales, he sentido, a través de un autor muy inspirado, la presencia de Dios. 

La lectura me llevó a la escritura, mi respiración espiritual, ¿comprendéis por qué no podía enterrar lo que tanta vida me había dado? Tengo que tocarlos, releer de vez en cuando, saber que están frente a mí, observándome, inspirándome ideas. Los libros son compañeros fieles, amigos leales, de los que siempre responden, de esos con los que puedes contar cuando necesitas claridad de ideas y serenidad en el corazón. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario

¡Gracias por tu participación!