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domingo, 10 de mayo de 2020

Tecnología LED. Del espacio al centro de belleza.





Las terapias lumínicas tienen siglos de historia. Hipócrates recetaba a sus pacientes baños de sol para mejorar patologías de la piel y egipcios e hindúes practicaban la cromoterapia (el poder curativo de los colores basado en las diferentes longitudes de onda que emiten), sin base científica ninguna. La aparición de la electricidad hizo que la ciencia se interesara por ella.

Y, aunque el primer LED  (Light-Emitting Diode, diodo emisor de luz) fue desarrollado en EE UU, en 1962, por el ingeniero Nick Holonyak, no fue hasta 1988 cuando los físicos T. Ohshiro y G.R. Calderhead, —expertos en láser y pioneros en describir la técnica LLLT (en español Terapia Láser de Baja Intensidad)— mencionaron sus posibles efectos en las células. El potencial de la luz LED integrada dentro de las LLLT como herramienta médica y estética ya se vislumbraba, sin embargo, durante la década de los 90. 
 

Growing Beyond Earth
Por ejemplo, en 1998 la NASA (National Aeronautics and Space Administration) desarrolla fuentes LED estables para reparar pequeñas heridas y quemaduras de los astronautas. Más recientemente, en el año 2015 el Proyecto B1 (Growing Beyond Earth) lograba hacer crecer una hortaliza en órbita.
 
La luz la podemos separar en dos grupos:

Power láser. Concentra muchas longitudes de onda y frecuencia. Dentro de este grupo estarían los láser dedicados a depilación, tratamientos para manchas, cirugía y láseres industriales.

Soft láser. Baja intensidad. Diodo de luces coherentes y direccionales. Encontramos máscaras y túneles LED dentro de esta categoría. También mesoterapias con LED para emitir frecuencias y láser lipolíticos atérmicos que trabajan a menos de 50 julios de potencia con fines regeneradores y que nunca generan temperatura.

No hay una luz específica para cada tipo de piel pero si diferentes longitudes de onda que inciden en capas determinadas. Estimulan el ATP celular. La mitocondria es donde se genera el ATP (Adenosín Trifosfato) que es el valor energético de la célula, el que permite que se regenere. Cuándo llega la luz lo que hace es generar protones con carga positiva que incrementan el ATP y favorece la regeneración.

Veamos cómo actúan los colores más importantes:

Rojo. Estímulo elevado en la producción de colágeno. Regenerador y antiarrugas. Indicado también para flacidez. Refuerza los capilares sanguíneos.

Verde. Antioxidante de la melanina, antimanchas.

Azul. Relajante vasoconstrictor, antiacne.
La tecnología LED es compatible con cualquier tratamiento. No tiene contraindicaciones pero los ojos deben estar cubiertos por gafas protectoras como las que se usan para fotodepilación o rayos UVA.

Si es bueno para los astronautas ¿cómo no va a ser un potente aliado para nosotros, como profesionales? 


Encontrarás mucha más información en la siguiente clase.

Ver la clase de tecnología LED

Pilar Álvarez Palmeiro.

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